Lema
“La caridad hace visible la fe”. La solidaridad no es un gesto aislado: es una forma concreta de vivir el Evangelio.
Una iniciativa social y pastoral de la Renovación Carismática Católica que convierte la fe, la fraternidad y la comunión en acciones concretas de solidaridad.
Toma como modelo a Bernabé, el hombre que puso sus bienes al servicio de la comunidad. La primera comunidad cristiana compartía sus recursos y los distribuía según las necesidades de cada persona.
“La caridad hace visible la fe”. La solidaridad no es un gesto aislado: es una forma concreta de vivir el Evangelio.
Nace de la fe, la oración, la fraternidad y el compromiso cristiano. La ayuda material va acompañada de escucha y cercanía.
Responde de manera organizada a necesidades concretas y articula recursos de la Iglesia, la comunidad, profesionales, empresas y aliados.
El proyecto busca identificar, priorizar, acompañar y canalizar respuestas ante situaciones de vulnerabilidad, articulando recursos de la comunidad, la Iglesia y aliados sociales e institucionales.
Crear y consolidar el Fondo de Solidaridad Carismática Bernabé con mecanismos transparentes, seguros y verificables.
Conocer integralmente cada situación mediante criterios sociales, económicos, familiares y de urgencia.
Orientar cada caso hacia la ayuda pertinente y, cuando sea necesario, remitirlo a entidades especializadas.
Promover la Doctrina Social de la Iglesia, la solidaridad, la dignidad humana y la responsabilidad social.
Articular entidades públicas, privadas, eclesiales, empresariales, académicas y organizaciones sociales.
Implementar seguimiento, evaluación y rendición de cuentas para generar confianza y mejorar continuamente.
El Fondo de Solidaridad Carismática Bernabé – FSCB será el mecanismo mediante el cual se administrarán los aportes destinados específicamente a las acciones solidarias del proyecto.
Tendrá identificación contable propia, con registros de ingresos, egresos, soportes, informes y balance de recursos.
Aportes voluntarios, donaciones, campañas, aportes de servidores, donaciones en especie y alianzas institucionales.
No sustituye las responsabilidades del Estado, las familias, la salud o los sistemas de protección social. Acompaña, apoya, orienta y articula.
Todo el proyecto se fundamenta en principios que protegen la dignidad de la persona y orientan la manera de servir.
Toda persona tiene un valor inviolable y recibe un trato respetuoso, sin discriminación.
La necesidad del prójimo interpela a la comunidad y mueve a una respuesta fraterna.
La ayuda se ofrece desde el amor compasivo, cuidando la autoestima y evitando tratos degradantes.
Se fortalecen las capacidades personales y comunitarias para recuperar autonomía.
La emergencia se atiende, pero se prioriza el acompañamiento hacia soluciones sostenibles.
La atención no se condiciona a la práctica o filiación religiosa. No hay coerción ni proselitismo.
La superación de la vulnerabilidad es un esfuerzo compartido entre persona, familia, comunidad e instituciones.
Los recursos se administran con claridad, ética y rendición de cuentas.
La información personal, familiar y social se protege con reserva y rigor ético.
La población se atiende de manera progresiva, comenzando por los servidores y miembros de la RCC y sus familias, y ampliándose según la capacidad institucional y las decisiones del Consejo Nacional.
La solidaridad se convierte en un proceso organizado: identificar, escuchar, valorar, decidir, acompañar y hacer seguimiento.
La situación puede ser reportada por la persona interesada, un servidor, un coordinador, un sacerdote, un familiar o una institución aliada.
Se diligencia una ficha básica de caracterización de la persona o familia.
Se analiza la necesidad, urgencia, composición familiar, ingresos, redes de apoyo, ayudas recibidas y acceso a servicios institucionales.
Se asigna el nivel de prioridad: emergencia, vulnerabilidad alta o vulnerabilidad moderada.
El comité determina la ayuda directa, en especie, económica excepcional, remisión o acompañamiento pastoral.
Se entrega o gestiona la ayuda con los soportes y controles correspondientes.
Se verifica si la situación fue atendida y si requiere una nueva acción.
Se registra el resultado del caso y se protege la confidencialidad de la información.
El proyecto se articula con el Consejo Nacional, el Comité Nacional del Proyecto Bernabé, el Servicio Nacional de Pastoral Social y equipos especializados.
Abogados, psicólogos, trabajadores sociales, médicos, docentes, contadores, comunicadores, técnicos y personas con oficios y competencias: hay un lugar para servir.